Florinda
Chico Martín-Mora,
actriz de teatro, cine y TV. Nació en Don Benito (Badajoz) en 1926 y
murió en Madrid en 2011 a los 84 años de edad.
Fue
una de las actrices secundarias clásicas del cine español.
Participó en más de 150 películas. Estaba en posesión de la
Medalla de Extremadura.
Familia. Tuvo
dos hijas de su primer matrimonio y estaba casada desde el año 1989
con Santos Pumar, gerente de su compañía.
Formación. Tras
finalizar sus estudios primarios en su ciudad natal trabajó como
modista, vendedora y mecanógrafa. Como artista hizo de todo: "salas
de fiesta, cabaré, café-teatro, revista, zarzuela, comedias, obras
de Valle Inclán, series y películas".
Teatro. A
los 21 años se trasladó a Madrid y tras estudiar canto, Florinda
comenzó su carrera en la revista con obras como “El huevo” y “La
blanca doble” (1947), junto al famoso trío cómico Zori, Santos y
Codeso donde encontró un gran apoyo del compositor Jacinto Guerrero.
En
los años siguientes, se incorporó a la compañía de Celia Gámez y
conquistó importantes triunfos. De la revista pasó a la actuación
teatral dramática cuando en 1955, María Fernanda Ladrón de Guevara
contó con ella para “La Papirusa”.
Seguirían
años de trabajo sobre los escenarios, con obras como “Los
caciques” (1962), de Carlos Arniches, “El sol en el
hormiguero”(1966), de Antonio Gala o “La enamorada del
rey”(1967), de Valle-Inclán.
Empresaria. En
1968 creó su propia compañía, con la que estrenó “¡Cómo está
el servicio!”, de Alfonso Paso, y más adelante se incorporó a la
compañía de Lina Morgan, con la que actuó en “Pura Metalurgia”
y” Casta ella, casto él”.
Actuó
también en “Los malhechores del bien”, de Jacinto Benavente;
o”La rosa de papel” y” La cabeza del Bautista”, de
Valle-Inclán.
En
1985 triunfó de nuevo con ”Mi tía y sus cosas”, interpretando a
la sobrina de Rafaela Aparicio. Representó su última obra en 2004,
dando vida a la Reina Isabel II en “Que me quiten lo bailao” (la
reina castiza), de Rafael Mendizábal.
Cine. Debutó
en el cine en 1953, pero no fue hasta la segunda mitad de los años
sesenta cuando alcanzó una enorme popularidad llegando a convertirse
en una de las más habituales actrices secundarias del cine español.
No
tardó en adoptar un estereotipo, muy determinado por su físico de
matrona corpulenta, que reflejaba la mujer castiza y en muchos casos
chabacana y que la encuadraba en papeles de "señora estupenda"
o, sobre todo, ama de casa o chacha gruñona junto a Rafaela
Aparicio.
Los
papeles que representó reiteraron, pues, un arquetipo que encontró
encaje en películas cómicas muy del estilo de las que rodaba
Mariano Ozores, a cuyas órdenes llegó a trabajar en 22 títulos.
No
todo fueron papeles cómicos: con Saura descubrimos que podía
entregarse hasta el desnudo, inolvidable su desinhibición de mujer
ya madura en un top-less antológico en «Cría cuervos» (1976); con
Giménez Rico se metió en el drama rural «Jarrapellejos» (1988), y
con Mario Camus fue Poncia en «La Casa de Bernalda Alba» (1987).
Televisión. En
su trayectoria fue pareja habitual de otra cómica, Rafaela Aparicio,
con la que compartió el papel de criada en series de TVE como su
primer éxito, “La casa de los Martínez” (1967). Otras series en
las que participó son “Los maniáticos” (1974), “Este señor
de negro” (1975), de Antonio Mercero, “Taller mecánico”
(1991), “El sexólogo” (1994),”Makinavaja “(1995) y “La
casa de los líos” (1996).
Radio. Entre
1957 y 1960 trabajó en el Cuadro de actores de la Cadena SER, con
obras como “La ilustre fregona”, de Miguel de Cervantes.
Valoración. El
día su fallecimiento, su marido, Santos Pumar, dijo que "casi
siempre ella ha hecho reír a la gente, que es mucho mas difícil que
hacer llorar".
Reconocimientos
honoríficos. Su dilatada trayectoria profesional fue
reconocida con galardones tan relevantes como:
Medalla
de Oro al Mérito en las Bellas Artes,
Medalla
al Mérito en el Trabajo,
Medalla
de Extremadura.